Tuesday, 1 November 2011

Un proyecto

Un año después, y lo logré.


re(iniciando) y pro(siguiendo)






Hace ya algunos años me entró la idea de quererme rapar. Realmente en un inicio sólo era por hacerlo, así como cuando me hice rastas, o me pinté el cabello de azul, negro, rojo, morado. Sin embargo poco a poco fue adquiriendo otro sentido.

Por una razón u otra éste plan se fue aplazando poco a poco, lo cual también me fue haciendo pensar en darle un significado aún mayor. Al llegar mi cumpleaños número 20 pensé: ahora es cuando. Tomé lo cíclico de los cumpleaños para volver a nacer, para sentir una nueva oportunidad, para soltar ya tanto...
¡Ah! ¡Pero cómo es la vida y sus cosas! (Terminé haciéndolo seis meses después.)

Por un momento creí que era mejor desistir. Pensé en el reto a mi paciencia que ésto sería, en todo el tiempo que tendría que pasar para tener cabello largo de nuevo, en las repercusiones que podría tener respecto a mi propia imagen.
Sin embargo, ya había quedado que lo iba a hacer. No podía echarme atrás en un proyecto que tenía tanto ya gestionándose en mi cabeza. No iba a permitir que se quedara en el aire. No, no esta vez.




Y una vez que comencé el resto fue tan fácil.
Levedad, así sentí.




Y vaya que no me arrepiento, al contrario.





Dentro de mis planes tenía precisamente éste: hacer un registro. Siempre tuve curiosidad de saber cuánto crecía mi cabello al año, así que ¿qué mejor manera de medirlo que desde cero? Es algo así como mi lado científico saliendo a flote sobre la estética visual, o tal vez una mezcla de ambas, no estoy segura.

Y cómo han sucedido tantas cosas en éste año a partir de dejar mi cabello atrás; he aprendido muchísimo de mí misma.

Curioso cómo acontecen las cosas.

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